Jean Meyer
El lunes 24 de septiembre, el presidente de la República Islámica de Irán habló en la Universidad de Columbia de Nueva York, antes de ir a pronunciar un discurso en la tribuna de Naciones Unidas. He manifestado mis inquietudes frente a su programa nuclear y mis críticas para el autoritarismo del régimen, pero leí con cuidado su intervención en Columbia y lamento que no se haya dado a conocer: es una lástima que no lo escucharan sus interlocutores que le hicieron preguntas que no tenían nada que ver con lo que dijo sobre la relación entre la ciencia y la religión, entre la fe y la razón. Una lectura paralela de su discurso, de la encíclica de Juan Pablo II intitulada Fe y Razón, y del tan criticado y poco leído discurso de Ratisbona del papa Benedicto XVI saca a la luz muchas coincidencias.
Primero, el contexto: los dirigentes de la Universidad de Columbia habían sido rudamente atacados por haber invitado a Ahmadineyad; The New York Post denunciaba la presencia del “monstruo”, y el Daily News anunciaba que “el mal entró en la ciudad”; el presidente de la universidad, Lee Bollinger, se curó en salud y atacó de manera violenta y nada cortés a su invitado. Dijo al público que había que conocer al enemigo, “tener el valor intelectual y emocional de confrontar el espíritu del mal y prepararnos a actuar con el justo temperamento”. Luego mencionó: “Mister Ahmadineyad, primero, la brutal represión de los académicos, periodistas y defensores de los derechos del hombre”, y mencionó las numerosas ejecuciones públicas de los últimos meses. “Seamos claros desde un principio, señor presidente, usted manifiesta todos los signos de ser un mezquino y cruel dictador”. Enumeró varios casos de represión, la negación del genocidio nazi, la promesa de destruir Israel, el apoyo al terrorismo en el Medio Oriente, el programa nuclear, etcétera.
Mahmud Ahmadineyad, después de escuchar una conclusión que decía “expreso la repulsión por todo lo que usted representa”, empezó con una breve oración: “Oh Dios, haz que venga pronto el imam Al Mahdi, y dale salud y victoria, haz de nosotros sus seguidores y los testigos de su justicia”. Luego manifestó su asombro por el discurso “inamistoso” del gentleman, antes de anunciar que había preparado una reflexión sobre el conocimiento, la educación, la información: “Los universitarios y los religiosos académicos son antorchas que iluminan para guiar la humanidad fuera de la ignorancia y perplejidad”.
Una primera lectura me dio la impresión que se trataba de un ingeniero creyente, de un creyente científico que hablaba como hombre de ciencia y como religioso; me recordó mis años mozos, cuando en París asistía a debates públicos entre intelectuales comunistas e intelectuales católicos, cuando llegaba un pequeño comando de jesuitas, encabezados por el P. Tresmontant o el P. Calvez, cuatro sacerdotes vestidos de traje gris (como Ahmadineyad), con una crucecita en la solapa, y un portafolio negro en la mano, del cual sacaban su discurso fuertemente argumentado sobre la compatibilidad absoluta entre la razón y la ciencia. Una segunda lectura hecha hace unos minutos, a la hora de escribir el presente artículo, confirma esa impresión.
Estados Unidos es, en el mundo occidental superdesarrollado, el país que tiene una población que se afirma religiosa en 80%, si no es que más, con una práctica y una afiliación religiosa muy superior a la de cualquier nación europea. Curiosamente, el discurso de Ahmadineyad lo pudo haber enunciado el feligrés de cualquier iglesia o denominación cristiana estadounidense; quizá, por lo mismo, no le prestaron ninguna atención.
Algunas citas textuales para aclarar mi propósito: “La naturaleza humana es un don del Todopoderoso. Él plantó la humanidad en este mundo y le dio la sabiduría y el conocimiento, un don que le permite conocer a su Dios… La fe y la sabiduría han sido distribuidas a toda la humanidad… todas las palabras de los profetas divinos, desde Abraham, Isaac, Jacob y Salomón, hasta Jesús y Muhammad, han liberado los humanos de la ignorancia, de las supersticiones, de la conducta sin moral… y han formado un camino hacia el saber, la luz y la ética… Si aceptamos que ‘ciencia’ significa ‘luz’, entonces su campo rebasa el de las solas ciencias experimentales e incluye toda realidad escondida y hermética. Uno de los mayores daños hechos contra la paciencia es limitarla a las ciencias experimentales y físicas… La ciencia es luz y los científicos deben ser puros y piadosos. Si la humanidad alcanza el nivel más alto de conocimiento físico y espiritual, pero si sus científicos no son puros, tal saber no puede servir al interés de la humanidad”. Toma el ejemplo de las armas nucleares, químicas, biológicas y aprovecha la oportunidad para responder al rector Bollinger y decir que Irán no fabrica la bomba nuclear. ¡Ojalá y sea cierto!
“El mayor regalo de Dios a la humanidad es la ciencia y el conocimiento. La búsqueda por el hombre del conocimiento y de la verdad por la ciencia es lo que garantiza un acercamiento a Dios, pero la ciencia debe combinarse con la pureza del espíritu para llegar a la verdad y usar esa verdad para el progreso de la humanidad”. Pudo haber repetido esa fórmula famosa del humanismo europeo: “Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma”…
En los textos de los dos últimos papas que cité anteriormente, ustedes encontrarían, no lo dudo, muchos puntos en común con lo dicho por el presidente iraní, en cuanto a la inteligencia de la fe, a la fe como inteligencia que ilumina la razón, mientras que la razón purifica y explicita la fe. Todo lo cual puede parecer una serie de paradojas, pero uno llama paradojas, a veces, evidencias todavía no enfrentadas. Entender para creer, creer para entender. Lo dicho por Mahmud Ahmadineyad merece más que el sarcasmo o la indignación. Además, habrá de aquí en adelante, que recordarle su afirmación repetida en la Universidad de Columbia de que Irán no tiene programa militar nuclear y que él personalmente reconoce la existencia del Holocausto, de la Shoah, del genocidio nazi perpetrado contra los judíos, y contra los gitanos.
Sunday, October 21, 2007
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