Román Revueltas Retes
Los provocadores, una subespecie inevitable en el mundo real, saben perfectamente lo que hacen. Es más, sacan una ventaja casi inalcanzable al resto de los mortales porque, al no respetar deliberadamente las reglas y llevar las cosas siempre al límite, no dejan más que dos opciones: la de ignorarlos a pesar de que te estén pateando por debajo de la mesa o la otra –que es la que ellos precisamente están buscando— la de reaccionar tú mismo de mala manera tal como le ocurrió a don Juan Carlos, jefe del Estado español. La reacción del hombre no puede más que despertarme una enorme simpatía: es la respuesta, por más airada que haya podido estar, de la razón ante la inefable zafiedad de un individuo absolutamente impresentable, un bufón arrogante, majadero e imbécil que, por aquellas extrañísimas vueltas que da la historia, ha logrado imponer la pequeñez de su persona a un país entero siendo que, no hay que olvidarlo, en Venezuela había una sólida tradición democrática.
De manera que, un saludo respetuoso a Su Majestad. No hay duda alguna de la vocación democrática del Rey de España, país entrañable del que más nos valiera comenzar a aprender cosas, entre otras, la suavidad de su transición hacia un régimen parlamentario y, aún más, la sabiduría que han tenido los españoles para conjugar lo mejor del socialismo con las virtudes de la sociedad abierta, a saber, la economía de mercado, la soberanía del individuo y la creación de riqueza. España, hoy, es un país que está conquistando rápidamente nuevos mercados y que se distingue internacionalmente por su cocina, su moda, su arquitectura y sus logros deportivos. Quien quiera ver en esta nación amiga al conquistador desembarcado aquí hace 500 años está completamente desahuciado en lo que toca a sus aptitudes para vivir en la modernidad. Pero, ya lo sabemos: hay gente que, sumida de manera irremediable en el resentimiento, no logra nunca asumir sus propias responsabilidades ni aceptar gustosamente los retos de la existencia. Para ésos, Chávez está que ni mandado a hacer.
Friday, November 30, 2007
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