Wednesday, January 2, 2008

Futura desaparición de pequeñas empresas

Román Revueltas Retes

Vienen tiempos difíciles: por cortesía de una reforma fiscal confeccionada de tal manera que uno de los grandes mitos nacionales no fuera siquiera cuestionado (bajar el IVA a diez por cien y aplicarlo a todos los artículos y mercaderías, incluyendo los frijolitos y los Alka-Selzers es, por lo visto, una auténtica herejía en el país de los dogmas inamovibles), al comenzar el año próximo año pagaremos más impuestos, es decir, ganaremos menos dinero, afrontaremos una subida de precios debida al aumento de la gasolina y treparemos aún más trabajosamente la inclemente cuesta de enero.
Es cosa sabida que las grandes compañías de este país no pagan los gravámenes que debieran: cuentan, a diferencia del supremo Gobierno, con formidables abogados y expertos fiscalistas para acomodar leyes y reglamentos a su antojo. Muy bien. Pero, de ahí a tomar de rehenes a esos pequeños y medianos empresarios que trabajosamente logran llegar a fin de mes pagando fuertes cuotas, lidiando con una burocracia abominable y bregando con empleados mañosos especializados en entablar querellas laborales perdidas de antemano, hay una gran diferencia.
Lo curioso es que los autores de la tal reforma no se atrevieron a universalizar el pago del IVA pero, a la vez, fueron perfectamente capaces de aplicar el pago de nuevos impuestos tanto a los que tienen fortunas inconmensurables como a los que apenas pueden sostener un pequeño changarro familiar.
Ojalá y que las profecías de esos miles y miles de mexicanos emprendedores que arriesgan sus magros capitales en la iniciativa privada no se vean cumplidas porque, de otra manera, el remedio va a ser mucho peor que la enfermedad. Puede ocurrir la desaparición pura y simple de las pequeñas empresas de este país. Nuestros “nuevos” empresarios son los mercaderes de la economía informal. Nadie se mete con ellos. Los otros, los que pagan impuestos y cumplen con los trámites, están en la cuerda floja sin recibir auxilio alguno. No es justo.

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